Maria Zambrano.
lunes, 15 de febrero de 2010
jueves, 11 de febrero de 2010
Y yo qué doy
Y yo qué pido
Yo quiero ser tuya
Llevarte en cada aliento
Sobre mi
Abrigarme con tus abrazos
Y combatir el vacio con tus recuerdos
Quiero cuidarte mientras me cuidas
Llenarme las manos de tu tacto
Y la memoria de tus besos
Quiero temblar en cada pared donde tú te hayas apoyado
Quiero empujarte hacia mi
Tenerte dentro sin huecos
Quiero que desaparezca el miedo
Y la incertidumbre para entregarme
Quiero sobre todo, que tú, sucedas.
Que sigues aquí
A veces desearía que me llevara el viento.
Y que me trajera de vuelta cuando alumbre un nuevo sol.
A veces quisiera hacerme lluvia,
y caer como agua fria y nueva sobre tu rostro.
A veces sueño con ser esa gota de vida que dejé en tu boca.
A veces, dejo tu vela encendida,
para imaginar que sigues aquí.
En este instante...me encuentras
Y hacerme visible
en lo invisible...
Y convertirme...
en caricatura adúltera
perseguidora perseguida
anarquista gobernada por sí misma
cómo escapar ante la evidente caída
del que no halla asidero en la madurez
porque después del acto poético
hay mucho que restablecer
la actitud se convierte en filosófica
y eso...duele siempre
por muy poeta.
Yo me exhibo de ella
dispersa, completa, discreta
romántica sin obediencias
En este instante, me encuentras
tendida sobre tu mesa
Mi corazón, explota.
La Luna esta noche está más cerca
como si quisiera ser parte del tormento de un poeta
Mi corazón, explota...
sobre las cuestiones del ser
El que sabe y escucha
recoge los pedazos
Tengo un antídoto, en cualquier caso
para no estar sujeta al juicio
Pues al juicio, tu juicio...
siempre le quedará la incertidumbre.
La Luna se aleja, me deja
sola en tormenta de poemas
como si no fuera normal
el sentirse desinquieta
sin ser ni conocer
lo que le pasa a los poetas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)